Domingo de feria

Desde hace más de un año se hizo habitual que todos los sábados se celebre una feria comercial en un punto de cada municipio de la capital cubana, en la que se ofertan a precios de mercado artículos diversos, entre estos, productos agrícolas y alimentos frescos o congelados, últimamente ausentes de las bodegas donde anteriormente se suministraban con asiduidad a precios subsidiados.

Tengo más dicha que desdicha de residir frente a un parque donde se celebra una de estas ferias. Dicha porque apenas debo cruzar la calle para toparme con el primer punto de venta, desdicha por la molesta aglomeración de público, las colas, la estridente musiquita y el reguero de cajas y basura que algunos vendedores dejan tirados al terminar su labor, que los pocos y deteriorados contenedores de basura ubicados en las esquinas resultan insuficientes para recogerlos.  

Al principio la feria duraba solo un día, ahora la extendieron a los domingos. Como ese día acude menos público, andando por el parque descubrí bajo la sombra de un árbol, que dos empleados de un restorán estatal vendían cerveza Cristal dispensada a 80 pesos el vaso, su precio y calidad son competitivos con los de las cervezas importadas que allí se ofertan.  

Les sugerí que aparte de la bebida trajeran algún alimento ligero, porque tomar cerveza despierta los deseos de ¨picar¨ algo, eso les incrementaría las ventas y muchos clientes se lo agradecerían. Al domingo siguiente volvieron solamente con cerveza y un cuentapropista parado a cuatro metros de distancia comenzó a vender bolsitas con rositas (palomitas) de maíz a 60 pesos y de chicharrones de harina a 100 pesos. Una vez más la falta de iniciativa o la carencia de insumos en establecimientos estatales resultó superada por el emprendimiento de un simple trabajador por cuenta propia.  

Cuando me había tomado dos vasitos de cerveza y la bolsita de chicharrones iba por la mitad pasó delante de mí una joven de frecuente presencia en la televisión y pude comprobar que mi hermana lleva razón, aunque parece delgada tiene muy buenas piernas (no nos poníamos de acuerdo porque cuando la trasmisión de televisión es analógica, la imagen en la pantalla aparece ensanchada, en su lugar, la trasmisión digital muestra a las personas tal y como son). Menos mal que no me alcanzó la plata para seguir bebiendo porque quizás con posterioridad la hubiera confundido con Jennifer López. No me preocupa que algunos médicos recomienden a los que están en la tercera edad no beber cerveza para alargar su vida. ¿De qué vale vivir más sin darse un gusto de vez en cuando?

Hacía tiempo que no me bajaba la musa, ese día después de tomar cerveza me embullé a escribir y publicar esta anécdota. Quizá por el abundante alcohol que  tomaba diariamente, Hemingway se inspiraba a escribir tantos libros.

11 de febrero de 2025

Comentarios

  1. Bueno, gracias a la feria sabatina y los vasitos de cerveza dominguera, puedo saludarte. Cuidate!

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