Efemérides
Domingo 30 de septiembre, es el día 273 del 2018, faltan 92 jornadas para
que concluya el año.
Hasta el momento, en esta temporada ciclónica hemos escapado del azote de
huracanes. Veremos que nos deparan los dos meses restantes pues el país
necesita que el clima sea estable para que se recuperen los campos de caña de
azúcar dañados por la prolongada sequía de años anteriores y para reponerse de
las serias afectaciones provocadas por el huracán Irma, que en 2017 arrasó
amplios territorios de las provincias centrales. Prueba de que la producción
azucarera del año se redujo sensiblemente es que el azúcar refino de la cuota
normada que están entregando en mi bodega este mes es de importación. Desgraciadamente,
en plena etapa recuperativa, apareció en mayo de este año la tormenta subtropical Alberto, que provocó
nuevas inundaciones en varios territorios. Estos fenómenos son tan
perjudiciales que no debieran ser recordados, por eso la Organización Mundial
de la Meteorología excluye de la lista anual de nombres que se asignarán a los
ciclones el de aquellos que resultaron muy destructivos en el pasado. Una de
las pocas cosas buenas que traen los ciclones son las lluvias cuando las presas
y acuíferos han sido afectados por una sequía prolongada. La otra es que los caminos, puentes, edificios y casas dañados o devastados por
los vientos y las inundaciones, para evitar que sus efectos desastrosos se
repitan, cuando se restituyen, resultan más resistentes y funcionales que los
anteriores. Claro, para escaparnos de muchas penurias sería mejor lograr estas mejoras sin
que ocurran fenómenos naturales, pero no es posible reconstruir con la debida
calidad todo lo que está en mal estado, trasladar a lugares seguros las
instalaciones ubicadas en zonas de peligro o aquellas que afectan el medio
ambiente y, al mismo tiempo, honrar puntualmente los pagos de la deuda externa renegociada,
garantizar las necesidades básicas de la población, producir, exportar y ejecutar
todas las inversiones que el país necesita para desarrollarse, en medio del
fuerte bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene el gobierno
estadounidense contra Cuba. La cuenta no cuadra y hay que priorizar los egresos.
En el noticiero de la televisión del mediodía apareció un reportaje alusivo a la
celebración mundial del Día del Traductor y el Intérprete promovida
desde 1953 por la Federación Internacional de Traductores para reconocer la importancia
de esa profesión.
Ahora que estamos conmemorando el inicio de los 150 años de lucha del
pueblo cubano por la independencia, resultó muy oportuno que en su artículo
dominguero del periódico Juventud Rebelde, Graziella Pogoliotti recordara la caída de Rafael Trejo bajo las
balas de la policía durante una protesta callejera contra la prórroga de
poderes del tirano Gerardo Machado, el 30 de septiembre de 1930.
Según Wikipedia, un día como hoy en 2009, en ocasión de
conmemorarse el aniversario de la publicación de dibujos
satíricos de Mahoma en el diario Jyllands Posten de Dinamarca (que generó una gran controversia y un centenar de
asesinatos en respuesta), en los Estados Unidos de América se proclamó el Día
Internacional del Derecho a la Blasfemia o Día de la Blasfemia para alentar a individuos y grupos a expresar abiertamente
sus críticas, o incluso desprecio
por la religión. Algunos que sienten sus derechos menoscabados han tomado
esta fecha para luchar contra las leyes antiblasfemia que existen en diversos países como Austria, Dinamarca,
Finlandia, Grecia, Italia, Islandia y Países Bajos que castigan la irreverencia
contra personajes, artefactos, costumbres y creencias religiosas. Incluso, en
naciones como Afganistán, Pakistán y Arabia Saudita la injuria en temas de
religión se pena con la muerte. Esa celebración antireligiosa, por supuesto que
no ha sido reconocida ni aparece en la agenda de efemérides o conmemoraciones
de la ONU, probablemente sus promotores declararon el carácter internacional de
la misma manera que llaman mundial a la Serie de Beisbol que se celebra en los
Estados Unidos, aunque en esta solo participen equipos radicados en ese país. Los
creadores de esta inusual celebración consideran que las leyes antiblasfemia atentan
contra la libertad de expresión, que es un derecho básico del ser humano, por
lo que buscan crear conciencia sobre ese tema y sobre la gravedad de aplicar
sentencias como el encarcelamiento o la muerte.
La humanidad ha sido objeto de numerosas crueldades y
guerras interreligiosas, ejemplo de ello fueron las Cruzadas, la existencia de la
Santa Inquisición impuesta por la religión católica en Europa y las guerras
religiosas entre católicos y calvinistas en Francia. Por suerte en el pasado siglo
se adoptó el ecumenismo entre las religiones cristianas y el diálogo
interreligioso que busca el trato recíproco constructivo con las religiones o
movimientos espirituales que no tienen una raíz cristiana común. Sin embargo,
el extremismo religioso subsiste, prueba de ello son la beligerancia existente
en el Medio Oriente entre judíos y palestinos, entre partidarios de diferentes
corrientes del islamismo y entre estos y otras religiones en varias partes del
planeta. El caso extremo fue la proclamación
en 2014 del Estado Islámico o Daesh, cuyos fanáticos líderes, invocando ideas extremadamente
violentas y radicales, con una amplia utilización del terrorismo invadieron e intentan mantener el dominio de determinados
territorios en Oriente Medio, con el financiamiento y apoyo un grupo de países
occidentales y aliados de la región que los han utilizado para intentar derrocar
los gobiernos de Siria e Irán, únicos en la región que plantan cara a Israel y
a los Estados Unidos en sus propósitos expansionistas.
En el mundo moderno nadie debiera estar obligado a profesar
o no profesar religión alguna, pero eso no significa que no se respeten las
creencias religiosas de cualquier tipo y a sus devotos. Resulta absurdo que alguien
pueda sentirse más libre ofendiendo a los que profesan una religión porque los
derechos de las personas no debieran limitar los derechos de los demás. ¨El respeto al derecho ajeno es la paz¨,
dijo el Benemérito de las Américas Benito Juárez. Sobre el tema religioso, en
el proyecto de Constitución de la República que hoy se discute por la población
en Cuba se expresa: ¨Toda persona tiene
derecho a profesar o no creencias religiosas, a cambiarlas y a practicar la de
su preferencia, con el debido respeto a otros credos y de conformidad con la
Ley¨. Este precepto ha gozado de amplio consenso por parte de la población.
En este mundo
en que vivimos se conmemoran casi a diario hechos disímiles, unos de mayor
trascendencia y otros inexplicables como el Día de la Blasfemia. La ONU emite
cada cierto tiempo resoluciones adoptando algunas fechas como días o semanas mundiales
o internacionales de conmemoración y mantiene un sitio en internet donde esas
efemérides pueden consultarse. En la relación de conmemoraciones podemos
encontrar algunas tan importantes y necesarias como el Día Internacional de la
Mujer (8 de marzo) y otras adoptadas con intenciones tan altruistas y difíciles
de alcanzar como el Día de la Felicidad (20 de marzo) o tan amenazadas y
manipuladas actualmente como el Día de la Democracia (15 de septiembre). El
hecho de conocerlas de antemano facilita o las instituciones organizar su celebración
y permite hacer las adecuaciones necesarias para evitar
que coincidan las conmemoraciones nacionales con otras internacionales, como
sucedió hace unos años con el 17 de mayo, día en que se celebra en Cuba el Día
del Campesino por haberse firmado la primera ley de Reforma Agraria en 1959 y años
después fue establecido por la ONU como Día Internacional contra la homofobia, transfobia y bifobia, lo
que obligó a realizar algunos ajustes de fechas en las actividades programadas.
Hay que ser cuidadoso al proponer una nueva conmemoración
porque en la
agenda de la ONU a veces aparecen días con muchas celebraciones como el 21 de
marzo, en el que coinciden el día del síndrome de Down, de la poesía, de los
bosques, del color y de la eliminación de la discriminación racial y sería una
verdadera complicación agregar una nueva celebración a un día tan cargado de
efemérides. Espero que para evitar esos
problemas a ningún funcionario nuestro se le ocurra crear una oficina en el
país para aprobar, compatibilizar, registrar e informar las fechas oficiales de
las conmemoraciones mundiales, nacionales y de los países amigos. Es mejor subirlo
y buscarlo en internet.
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