Lo poco que tienen no lo cuidan
La frase que titula el
presente comentario la expresó recientemente una cubana que vive en el
extranjero mientras extraía varias latas de cerveza vacías de la arena bajo el
mar en la playa de Varadero. Cuando no está nuboso, la luz del sol penetra en
las aguas transparentes y libres de algas de la orilla y se pueden ver las
mojarras rodeando los pies de los bañistas, no muchas playas en el mundo son
tan extensas y exhiben aguas tan límpidas y cálidas. Sin embargo, la arena
circundante, sobre todo en la zona donde terminan las calles transversales y
comienza la duna, estaba contaminada de latas y otros desechos, no había
colectores de basura, quizás porque no era temporada ¨alta¨ del turismo
internacional y en agosto habían concluido las vacaciones de verano de la
mayoría de los cubanos. Ese fenómeno no es nuevo, desde niños cuando íbamos a
bañarnos a la playa de Guanabo a 30 kilómetros de la capital, los mayores nos decían
que tuviéramos cuidado con las botellas de cerveza rotas en la arena para no
cortarnos los pies, lo nuevo son las latas en lugar de las botellas. Está claro
que la educación ambiental de una buena parte de la población cubana deja mucho
que desear y que se ha hecho habitual reconstruir, a pesar de lo costoso, en
lugar de mantener los lugares en buen estado. Una de las claves para llegar al buen
vivir a que todos aspiramos es cuidar lo que tenemos. Varadero no es nuestro
único ¨paraíso¨ natural. Aunque el país es relativamente pobre en recursos
minerales e industriales y sus volúmenes de exportación son aún muy bajos,
dispone de cientos de kilómetros de magníficas playas, miles de hectáreas de
áreas protegidas con hermosos valles y montañas, abundante flora y fauna autóctona,
ríos rodeados de bosques, atractivas cuevas y hermosas ciudades que podemos disfrutar
y explotar con interés turístico.
A propósito del tema
ecológico, el pasado sábado 15 de septiembre el periódico Granma informó que ¨La
fundación Ariguanabo, creada para
promover los valores culturales y naturales de San Antonio de los Baños, fue
constituida en un encuentro en la sala Abelardo Estorino del Ministerio de
Cultura¨
La cuenca del río Ariguanabo
llevaba mucho tiempo acercándose a su punto de no retorno ambiental y después
de decenas de años de alertas y gestiones con instituciones oficiales para
neutralizar el impacto de los problemas medioambientales, por parte de varios entusiastas
ariguanabenses integrados en el grupo llamado ¨Amigos del Río¨, al fin apareció
un poco de luz a lo largo del túnel. Según Granma, Silvio Rodríguez, uno de los
gestores de la fundación, expresó: Mi
conciencia no está tranquila, a pesar de haber sido parte de tantas acciones y
gestiones, en estas dos décadas. Aunque ¨nunca es tarde si la dicha es buena¨,
no me siento totalmente a gusto con ver llegar una transfusión, ahora que el
río está en coma. Pero sálvese lo que se salve, tenga futuro o no la naturaleza
que hizo a nuestra Villa, creo que una de las responsabilidades fundamentales
que va a tener esta Fundación será la de re-educar a nuestros paisanos en aquel
amor a lo nuestro esencial que se nos fue apagando, o que las circunstancias
nos hicieron olvidar¨.
Giraldo Alayón, conocido biólogo que junto a otros coterráneos han
realizado investigaciones y estudios ambientales durante décadas e integra la
fundación, en su artículo “Recuerdos ambientales del Ariguanabo”, escribió: “Hace 20 años nos bañábamos en el río (…)
sin preocupación alguna; mis hijos y yo aprendimos a nadar en nuestro río como
muchos otros en nuestra villa. Hoy es un riesgo sumergirse en sus aguas
contaminadas y sucias”.
San Antonio de los Baños
alcanzó un alto desarrollo literario y artístico que le permitió obtener en el
pasado la condición de Plaza Cultural. Entre las manifestaciones culturales el
repentismo era una de las más populares, con frecuencia se efectuaban canturías
en ¨La Quintica¨ de Ramón Guerra, a las que asistían los mejores cultores de
este género, entre los que se destacaban José Othón, Angelito Valiente y José
Marichal, todos ariguanabenses y el Indio Naborí.
San Antonio es cuna de artistas plásticos
y humoristas famosos como Eduardo Abela, Manuel Alfonso, René de la Nuez, Pedro
Rodríguez García (Peroga), Rogeliú, Jesús de Armas y fue lugar de residencia de
los españoles José Luis Posada y Rubén Quidiello. El poblado fue rebautizado
como San Antonio del Humor desde 1979 al efectuarse la I Bienal Internacional
del Humor, de la que es sede desde entonces. Allí radica el Museo del
Humor, que atesora miles de trabajos,
algunos del siglo XIX.
Después del triunfo de la Revolución se
desarrolló un fuerte movimiento cultural y de aficionados en centros de trabajo
y barrios aledaños.
La poetisa y periodista Ana Núñez Machín, el
cantautor Silvio Rodríguez y el escultor José Delarra, son hijos ilustres de
San Antonio de los Baños; el escritor humorístico Mongo P. nacido allí fue merecedor
de la Orden Nicolás Guillén.
El municipio hoy dispone de numerosas instituciones culturales donde
frecuentemente se realizan actividades: un museo, la Casa de Cultura, una galería de arte, un
teatro, una sala de teatro, un anfiteatro y la estación de radio Ariguanabo. Además en él radica la Escuela
Provincial de Arte. El Bosque Martiano contribuye a divulgar las tradiciones
patrióticas y las enseñanzas de nuestro apóstol José Martí.
En otros territorios hay
centros turísticos donde la preocupación de los responsables radica en que la
gran cantidad de visitantes que tienen puede afectar la ecología. En el río
Ariguanabo es al revés, la afectación a la ecología impide desarrollar
actividades recreativas y turísticas.
Bienvenida sea la Fundación, que merece el apoyo de todos los
pobladores, de los ariguanabenses ausentes como yo y de todos aquellos amantes
de la naturaleza y de la cultura.
La cuenca del río Ariguanabo no es la única con serios
problemas ecológicos en el país, en todas partes debemos elevar las exigencias
con nosotros mismos y educar a los demás sobre el cuidado del medio ambiente.
El cambio climático, a la larga, no es el culpable de los males de la
naturaleza, es el hombre quién los generó y es el único que puede resolverlos.
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