El plástico

El plástico se ha vuelto imprescindible en la vida moderna. Con plástico se elaboran paredes y techos de viviendas, moldes, carcasas de electrodomésticos y teléfonos, botes, cristales, lentes de aumento, botellas y pomos, artículos para el hogar y de menaje, juguetes, prótesis, medios de protección, calzado, hilos y telas (poliéster), discos de audio o video,  tarjetas para dinero electrónico, envases para conservar y trasladar todo tipo de productos, etc.
La bolsa plástica o jabita de nylon, como algunos les decimos en Cuba, no es de nylon sino de polietileno. Se ha generalizado en el mundo desde los años setenta del pasado siglo y ha sustituido el tradicional cartucho o bolsa de papel. Las elaboradas con polietileno de baja densidad son más finas, transparentes y flexibles, las preparadas con polietileno de alta densidad son más resistentes y rígidas, opacas, permiten imprimir sobre ellas y resultan más costosas.
En muchos países, en las cajas de los supermercados o tiendas donde se realiza el pago de la compra, colocan gratuitamente los artículos comprados en bolsas plásticas rotuladas con el nombre de la tienda y propaganda comercial con el propósito adicional de  promocionar las ventas. En Cuba solamente se facilitan bolsas plásticas de gratis, muchas veces sin rotular, en las shopping que venden en divisas; en ocasiones el cajero no dispone de ellas,  entonces usted se lleva el producto en la mano o en una bolsa que trae de su casa o en una caja de cartón que graciosamente le facilitan. En muchos mercados de productos industriales, incluyendo los de alimentos y mercados agropecuarios que operan en moneda nacional las bolsitas se venden al precio de un peso o 50 centavos, según el tamaño. En las farmacias, cafeterías y bodegas que solo venden en moneda nacional, no entregan bolsas para trasladar lo comprado, usted debe llevarlas desde su casa o adquirirlas afuera del establecimiento a vendedores informales, personas de pocos recursos que las consiguen Dios sabe dónde, algunas incluso con el rótulo impreso de algunas cadenas de tiendas, las que pululan afuera de algunas tiendas y mercados y desaparecen del lugar cuando sus administraciones amenazan o llaman a la policía para que combatan esa ilegalidad. Existen casos aislados de cuentapropistas que entregan la mercancía dentro de una bolsa sin cobro adicional, además se ha puesto de moda  vender frijoles, frutas y vegetales frescos o semiprocesados envasados y sellados en bolsas de nylon, lo que resulta muy práctico para el comprador.
No está claro que va a pasar con las bolsas plásticas que hoy empleamos para trasladar los alimentos cuando se produzca la unificación monetaria y todos los productos se vendan en moneda nacional. ¿Las tiendas que entregaban la bolsa plástica sin cobro alguno seguirán haciéndolo? ¿Se extenderá esa facilidad a todos los establecimientos comerciales? Habrá que esperar para conocerlo, pero esto último es poco probable, la materia prima que se importa para producirlas se paga en divisas y el país tiene otras necesidades más apremiantes en qué invertirlas. Quizá se debería estudiar la factibilidad de fabricar cartuchos con papel reciclado del que hoy se desperdicia, si ello fuera posible ayudaría a cubrir la demanda insatisfecha de bolsas y quizá a emplear a algunos de los que hoy se dedican a vender productos diversos  de manera informal.
Para trasladar los alimentos comprados prefiero usar la bolsa de polietileno de alta densidad, la de baja intensidad es transparente y por ello facilita las indiscreciones. Ud. anda por la calle llevando una bolsa transparente y muchas mujeres en lugar de mirarle la cara y saludarlo, primero miran la bolsa que trae para conocer qué compró y alguna que otra le dice: ¿Señor, donde compró el yogurt? Vengo del mercado agropecuario y al pasar frente a una vecina, esta mira la bolsa que traigo y me pregunta ¿están buenos esos tomates? Eso no sucedía cuando la demanda era insuficiente para superar la oferta y ponían la mercancía en bolsas de papel, había más privacidad, pero el papel de estraza o kraft es más costoso que el polietileno y fue desechado.
En muchos restaurantes si Ud. desea llevar a la casa algún alimento que no consumió o pidió para llevar, le facilitan un envase plástico llamado termo pack que conserva el alimento en buen estado y por ser opaco impide que las personas indiscretas anden mirando lo que Ud. comió o va a comer.  Pero ¡cuidado! porque unos científicos alemanes están investigando si los plásticos empleados para contener o trasladar alimentos son la causa de algunos trastornos y enfermedades en niños o adolescentes y ya en muchas partes se recomienda utilizar envases de cristal y no plásticos para pasar los alimentos por el microondas.
Viendo por televisión algunos partidos de beisbol o fútbol y las competencias deportivas que se realizan en el extranjero me he percatado de que las lunetas en muchos estadios modernos son de plástico. Tremendo invención que sustituye las incómodas butacas de madera o duras gradas de hormigón en estadios que datan de años atrás. No conozco con qué tecnología ni donde se fabrican esos asientos y supongo que deben ser muy resistentes para evitar que se deterioren con la incidencia del sol, la lluvia, la nieve, el polvo y los movimientos de las personas que se sientan, por ello estos deben ser algo costosos y no todos los países pueden darse el lujo de usarlos. Me llamó la atención observar el fabuloso estadio de beisbol construido recientemente en Managua (Nicaragua), dotado dichos asientos y pensé: el Gobierno nicaragüense botó la casa por la ventana o fue una inversión realizada con capital ajeno que se recuperará cobrando un alto precio por la entrada a los partidos de beisbol. Los asientos plásticos que se fabrican en Cuba y se han utilizado en ómnibus, consultas médicas, oficinas, bancos, cafeterías y otras entidades se deterioran muy rápidamente. Hace unos días fui a un banco y al ir a sentarme el cliente que esperaba sentado al lado de mi asiento me dijo: ¡tenga cuidado con que el asiento lo pellizque porque el plástico está rajado! En nuestros hospitales y policlínicas han sustituido los asientos de plástico deteriorados por unos de acero níquel mucho más bellos, resistentes y duraderos, pero como son tan lisos, a medida que pasan los minutos de espera uno se va resbalando y a cada rato tiene que correrse hacia atrás porque podría terminar sentado en el suelo. Para evitarlo hay que sentarse inclinado hacia delante o poniendo los codos en las piernas. Nada es perfecto.
Un empleado de una entidad encargada de la producción y distribución de sarcófagos a las funerarias, que en Cuba es totalmente financiada por el Estado, me confesó que había estudiado la posibilidad y propuesto sustituir los ataúdes que se fabrican de madera y se forran con tela por otros de plástico, para que fueran reciclables. Sorprendido, le pregunté si eso era una broma de mal gusto, pero me confesó que era cierto y me argumentó que sería mucho más económico pues la madera y tela del forro resultan muy costosas. Le contesté que esa era una idea desatinada, el ahorro tiene sus límites y ningún familiar estaría dispuesto a que su ser querido fallecido se colocara en un sarcófago reciclado, aparte de que seguramente las autoridades de la salud no lo aprobarían. Por supuesto que la absurda propuesta fue rechazada en cuanto la presentó. ¡Hay cada loco o imbécil suelto por ahí! ¿Algún día se les podrá cambiar el cerebro por uno plástico fabricado en una impresora 3D? ¡Sería un gran aporte científico a la humanidad!, pero, por supuesto debería hacerse con el consentimiento del propio paciente o, en su defecto, de los familiares allegados, para evitar cometer una violación de los derechos humanos o propiciar la acusación de algún político demagogo de realizar prácticas hitlerianas.
La palabra plástico se utiliza en Cuba también como atributo que popularmente se asigna a aquéllas personas que por su vestimenta, ademanes o su conversación fingen ser lo que no son, resultan artificiales, no naturales. Se dice entonces: ¨fulana (o fulano) es un poco plástica (plástico).¨

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