Pasó febrero

Debido a la acción de la gravedad, el planeta Tierra da una vuelta alrededor del Sol durante 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos.  El primer calendario solar fue el egipcio y data de 3000 años.
El término calendario proviene de la palabra calenda, con la que  denominaban los primeros días de cada mes en la era romana. El calendario romano al principio incluía diez meses y el año comenzaba en marzo, después se agregaron enero y febrero.
En Europa se utiliza desde 1582 el calendario gregoriano, que fue adoptado posteriormente en casi todo el mundo, su nombre rinde  homenaje a su promotor, el Papa Gregorio XIII.  Para ajustar la medición del tiempo con el movimiento real de la tierra, al elaborarlo se decidió acumular las casi 6 horas excluidas anualmente y, transcurridos 4 años, agregar un día (24 horas) al año. Por eso cada cuatro años, hay uno que tiene 366 días, al que se denomina año bisiesto. El día adicional del año bisiesto le corresponde a febrero.
A pesar de su cortedad, febrero es considerado en muchos países como el segundo mes más importante del año, después de diciembre, debido a  diversas festividades como el Día de la Amistad y los Enamorados (San Valentín) y el Carnaval. Estadísticamente es el mes de mayor tasa de natalidad en el mundo, es decir el mes en ocurren más nacimientos de bebes, por eso es también conocido como el Mes de los Cumpleaños. Eso puede deberse a que con el arribo de la primavera el año anterior, las parejas se embullan y se incrementan los embarazos. Con tantas festividades y regalos, en febrero seguramente los comerciantes están de plácemes, al igual que en diciembre.
Febrero es el mes en el que habitualmente bajan más las temperaturas en el hemisferio norte, véanse las desacostumbradas nevadas ocurridas en Roma por estos días, aunque este año 2018 ha habido menos frío en Cuba que los meses de diciembre y enero que le precedieron. El calentamiento global tiene al clima de cabeza, las estaciones han perdido sus tradicionales límites para desgracia de  los agricultores, que tendrán que convertirse en adivinos si no quieren perder sus sembrados tradicionales. En diciembre y enero, meses de seca, llovió mucho más  que lo esperado en algunas regiones de Cuba, según se ha informado, algunos sembrados se perdieron, sobre todo de frijoles y tomate en las provincias orientales y las labores de la zafra azucarera se vieron interrumpidas durante muchos días.   
Febrero es el mes más corto del año, lo que tiene sus ventajas, como es dos o tres días más breve que los demás meses, los que cobran un salario fijo mensual ven incrementado su per diem, es decir que trabajando menos tiempo reciben más ingresos por día. Además, las cuentas de la electricidad, del teléfono, el agua y el gas medidos por metros contadores son menores.
Por otra parte, en febrero todos los productos o servicios que tienen una cuota normada, como los alimentos, el combustible de la tarjeta estatal, las horas de internet y otros similares, se agotan más próximos al fin de mes. Si todos los meses fueran como febrero, los consumidores, asalariados y jubilados cubanos recibiríamos proporcionalmente más ingresos, productos y servicios por día, pero como el año tendría  336 días,  envejeceríamos más rápido. Es mejor dejar el calendario como está pues nos puede traer más problemas que beneficios.  
Según he podido leer en Wikipedia, en 1929 fue adoptado en la Unión Soviética un calendario revolucionario. ¨En ese calendario todos los meses tenían 30 días, y los 5 días restantes del año, se añadían cada cierto tiempo, sin pertenecer a ningún mes ni a ninguna semana y se dedicaban a conmemorar algún hecho importante: natalicio de Lenin, Día del Trabajo, etc. La semana de siete días se reemplazó por una de cinco días. Se eliminó el domingo, tradicional día de descanso cristiano y en su lugar, se organizó a los trabajadores en cinco grupos, a los que se asignó un color (amarillo, rosa, rojo, morado y verde), teniendo cada grupo un día distinto de la semana para el descanso. La intención de esta medida era mejorar la productividad de la industria, evitando la interrupción de un día no laborable para todos. Quizá los trabajadores tuvieran más días de descanso bajo este nuevo sistema (uno de cada cinco, en vez de uno de cada siete), pero la separación en cinco grupos hizo más difícil la vida social y familiar, por lo que se volvió bastante impopular. Además, los beneficios económicos de una semana más corta no se vieron reflejados en la realidad.¨ Por eso dejaron de usarlo en 1940 y adoptaron el gregoriano.
Aquí no llegamos a esos excesos, incluso ya se repusieron como feriados el día de Navidad y el Viernes Santo, pero no se me olvidará lo entusiastas que nos sentíamos los que un 31 de diciembre recibimos el nuevo año llenando bolsitas de tierra para sembrar café en el llamado Cordón de La Habana, cerca del poblado de Jamaica. De haberlos imitado cambiando el calendario nos hubiera pasado lo mismo que con otras cosas que tomamos del modelo soviético y no dieron los resultados esperados.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

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