El piropo actual en Cuba
Según Wikipedia: ¨Piropo es una frase ingeniosa que se lanza a una persona (tradicionalmente a
una mujer) para adularla con el propósito de cortejarla o enamorarla.
Antiguamente en España los
jóvenes demostraban su amor a las doncellas regalándoles un piropo, un
rubí con un color rojo muy intenso, por ello se denominaría del mismo modo a la
frase galante que un varón puede dedicar a una dama¨.
Por lo que he podido leer y
he visto en algunas películas españolas, la costumbre de piropear puede que provenga
de Andalucía, no he tenido la oportunidad de investigarlo o comprobarlo in situ,
aunque confieso que me encantaría.
La mayoría de los cubanos
jóvenes y también los llamados popularmente ¨medio tiempo¨, sobre todo cuando andan en
grupos, no pueden ver pasar una joven hermosa o envueltica en carnes sin
decirle algo, muchos lanzan un piropo galante para llamar su atención, los individuos
menos cultos o imaginativos les dicen una grosería, dejándose llevar por su
excesiva producción de andrógenos, hacen resaltar su condición de macho, varón,
masculino, ante ella y los demás.
El cubano es muy ocurrente,
del gracejo popular surgieron cientos de piropos simpáticos, uno de los más
famosos dice: ¨Si cocinas como caminas,
me como hasta la raspita¨. El fallecido periodista, escritor, dramaturgo y humorista
cubano Enrique Núñez Rodríguez, en su relato ¨La Gula¨ incluyó otro piropo de
corte culinario que escuchó, más actualizado, pero según mi parecer más ¨cheo¨ : ¨Nena, cómeme como si fuera una
croqueta, que te me voy a pegar en el cielo de la boca¨.
Casi todas las mujeres que
reciben piropos siguen su camino sin darse por aludidas, son pocas las que
responden, muchas sabiendo lo que puede pasar al cruzarse con los hombres, bajan
la cabeza o miran para otra parte. Para evitar escuchar frases desagradables, en
la actualidad algunas utilizan el llamado ¨antipiropo¨,
es decir unos auriculares o como les llaman en España ¨cascos¨ y se aíslan de los ¨disparos¨
masculinos escuchando música.
Algo simpático relacionado
con el tema me sucedió recientemente. Iba caminando por una acera y al pasar
por una casa vi salir una hermosa muchacha vestida muy elegante, que llamaba la
atención de todos. Delgada, rostro hermoso, cabello largo. Como estoy fuera de
rango para ponerme parejero con jovencitas, solo me refresqué la vista con ese
comúnmente llamado ¨colirio¨ y seguí mi camino. En pocos segundos la muchacha
me rebasó caminando, al pasar por mi lado no pude evitar lanzar un fuerte estornudo
y acto seguido le dije lo primero que vino a mi mente. Los tipos que pasaban
piropeándola y trataban infructuosamente de llamar su atención, al ver que la
joven viró su cara y me sonrió, se quedan impávidos quizá pensando: ¿qué rayos le
habrá dicho el vejestorio, que la hizo sonreír? La verdad es que solo atiné a
decirle una frase inocente que al parecer le agradó: ¡Niña,
ese perfume que traes me dio coriza!
Muchas de las cubanas
actuales disfrutan de altos niveles de educación e independencia económica y rechazan
el acoso masculino y la vulgaridad. Entre ellas tiene mejor acogida una frase
inocente y agradable que el inelegante y tan común baboseo varonil. En una
sociedad donde el piropo machista abunda, lo dulce y aparentemente casto tiene
más aceptación que lo ácido o prosaico, aunque haya algunas mujeres a quienes
les agrade lo ¨picante¨.
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