Instituto Cubano de Oftalmología ¨Ramón Pando Ferrer¨

Las técnicas de cirugía oftalmológica han avanzado enormemente gracias al invento de nuevos equipos laser y de ultrasonido, que hacen las operaciones menos invasivas, por ello el período post operatorio y la recuperación de los pacientes operados resultan mucho más rápidos y menos molestos. Recuerdo que en los años 60, cuando mi padre fue operado de cataratas, tuvo que permanecer en cama prácticamente inmóvil numerosos días, ahora las limitaciones para el recién operado son muy pocas. Entonces no existían los lentes plásticos intraoculares y después de ser operado había que usar espejuelos con cristales ¨fondo de botella¨ para sustituir el cristalino extirpado.
En nuestro país habitado por 11,2 millones de habitantes, según estadísticas oficiales en 2016 se realizaron 4,4 millones consultas de cirugía, de ellas 1,7 millones de cirugía oftalmológica. Aunque hay hospitales que prestan ese servicio en todas las provincias, al Instituto Cubano de Oftalmología ¨Ramón Pando Ferrer¨ de la capital, asisten anualmente miles de personas de todo el país. En ese hospital, excepto durante las vacaciones de agosto, son operados de lunes a jueves de forma ambulatoria entre 40-50 pacientes diarios y algunos días hasta un poco más de 100. El total de cirugías oftalmológicas de ese instituto en un año, puede que no sea un record mundial, pero es una cifra muy alta. Las cirugías más frecuentes son de cataratas, pterigion y de corrección de defectos de refracción. Los procedimientos pre y postoperatorios y el equipamiento utilizado por los oftalmólogos cubanos es similar en todos los hospitales en Cuba y en aquellos países donde estos laboran.
En el instituto, los cirujanos oftalmólogos regularmente operan una vez por semana y atienden las consultas externas los restantes 4 días. De lunes a viernes asisten al llamado pre-operatorio las personas que se remiten desde las policlínicas u hospitales para ser evaluados y operados posteriormente, los operados el día anterior, los operados una semana antes y aquellos a los que pasados los 30 días de operados les corresponde la consulta final para darles el alta. El salón de espera del preoperatorio es bastante grande, pero resulta pequeño porque los pacientes generalmente de la tercera o cuarta edad, vienen acompañados de un familiar y a veces dos.
Los que serán operados llegan a las 7 a.m., pasan por un rápido examen clínico y oftalmológico preliminar, si no le posponen la intervención por algún síntoma que la impida, les ponen la primera gota para dilatar la pupila en el ojo a operar y  después  los van subiendo por grupos en un elevador al segundo piso, allí se visten con ropa estéril y permanecen sentados en un pequeño local hasta que los conducen al salón de operaciones. En ese salón les continúan poniendo gotas sucesivamente hasta que la pupila esté totalmente dilatada. Hasta las 3-4 p.m. las cirugías funcionan como un taller  de producción continua, con un flujo ininterrumpido. Las operaciones generalmente demoran entre 20 y 30 minutos. Cuando concluye cada operación, los pacientes se cambian de ropa, los bajan a otro salón donde los reciben sus familiares y regresan a sus domicilios, hasta el día siguiente que volverán a la consulta. Al llegar a su casa, se les retira la venda y comienzan el tratamiento con gotas de antibióticos y antinflamatorios, primero cada dos horas, frecuencia que va disminuyendo semanalmente hasta una gota de antinflamatorio diaria la cuarta semana después de operado. Simultáneamente, a las  8:30 a.m. los cirujanos que no están operando comienzan las consultas en 8 pequeños locales.  El servicio está bien organizado, el personal es atento a pesar de atender a mucho público diariamente, pero como no todos los enfermos pueden ser atendidos al mismo tiempo hay que esperar pacientemente a que lo llamen y algunos se desesperan. Soy testigo de la eficacia y profesionalidad del personal médico y auxiliar, en un período de 4 meses asistí en 9 ocasiones a ese hospital donde me operaron sucesivamente de cataratas de ambos ojos, con magníficos resultados y sin pagar un centavo. Honor a quien honor merece.
Al servicio de cirugía de los oftalmólogos cubanos en Cuba y otros países donde cumplen misiones internacionalistas se le llama Operación Milagro porque ha devuelto la visión a millones de personas.

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