Irma y Trump

Cuando éramos niños jugábamos a adivinar las semejanzas entre muchas cosas y personas, por ejemplo: ¿en que se parece la cabeza de Juan a un melón? A veces algún humorista incluía una adivinanza como esa en algún programa de televisión. Aunque ya no está de moda, viendo lo terrible que ha sido el huracán Irma, se me ocurrió la siguiente adivinanza:
¿En qué se parecen el huracán Irma y Donald Trump?
1.       En primer lugar, se habla de ellos por todas partes.
2.       En segundo lugar, por ser peligrosos, destructivos e impredecibles.
Irma, formada por vientos muy poderosos, se acompañó de abundantes lluvias y fuertes penetraciones del mar. Arrasó varias islas del nordeste de las Antillas; afectó el norte de Puerto Rico, República Dominicana y Haití; dañó o destruyó seriamente infraestructuras, viviendas, plantaciones e instalaciones turísticas en una gran parte de Cuba y la Florida. Causó varias decenas de muertos.
Trump dirige un país con un enorme potencial militar y actúa como dueño del mundo, lo apoyan los derechistas más reaccionarios y los gobiernos que actúan como gendarmes regionales, a los que le suministra armamentos cada vez más sofisticados. Pretende dar marcha atrás a las pocas medidas tomadas durante la presidencia de Barack Obama en materia de salud e inmigración; trata de ahogar financiera y diplomáticamente al gobierno de Venezuela y lo amenaza con una agresión armada; complace a los derechistas anticubanos de Miami tomando medidas adicionales de bloqueo contra Cuba y amenaza con cerrar su embajada en La Habana; pretende revertir más a su favor el TLC con Méjico; rehusó firmar el acuerdo de París para la mitigación del cambio climático y le dio vía libre a la prospección y explotación petrolera en su país, que incrementa aún más las emanaciones de CO2 a la atmósfera; continua obstaculizando las acciones del ejército sirio que lucha por eliminar de su territorio a los mercenarios del llamado Estado Islámico y otras facciones; impone nuevas sanciones económicas y diplomáticas a Rusia e Irán; en lugar de retirarlas, refuerza sus tropas en Afganistán; amenaza con desaparecer a Corea del Norte de la faz de la tierra.
3.       En tercer lugar, por su impetuosidad y empecinamiento.
4.       Por último, porque ambos tienen fecha de vencimiento. No hay mal que dure cien años, ni humanidad que lo resista.
¿En qué se diferencian? En su origen étnico:
1.       Él es rubio, caucásico y racista.
2.       Ella procede del atlántico africano, pero no tiene preferencias étnicas, maltrata por igual a blancos, negros, mulatos y pueblos originarios americanos.
¿Tienen algo de bueno? Sí, aunque poco:
·         Las abundantes lluvias que provocó Irma en Cuba han incrementado el agua embalsada y subterránea en algunas provincias y alivian un tanto la sequía que las afectó desde hace varios años, aunque hubiera sido preferible que lloviera mucho, sin vientos desastrosos ni penetraciones del mar. Su presencia simultánea con otros dos ciclones en el Caribe y el Golfo de Méjico son una prueba más de la veracidad de la tesis, que no acepta Trump,  acerca del papel del calentamiento global en el empeoramiento de las condiciones de vida en el planeta.
·         Trump ha declarado sin ambages sus intenciones de mantener la hegemonía de su país en el mundo aunque ello conlleve violar la soberanía de otros. Como una nueva versión de la doctrina Monroe de ¨América para los americanos¨ con la que a inicios del siglo XIX  los Estados Unidos declararon que no tolerarían ninguna interferencia o intromisión de las potencias europeas en el continente americano, ha planteado una política aún más excluyente: ¨América para sí¨, entiéndase por América solo los Estados Unidos. Sus posiciones políticas extremas y unilaterales le hacen perder la confianza de aliados y simpatizantes en otras partes del mundo como pasó anteriormente con el gobierno de George W. Bush. Obama era más diplomático, empleaba alternativamente el palo y la zanahoria, aunque sus objetivos geopolíticos eran los mismos. A Trump no le gusta la zanahoria y prefiere usar el garrote, la guapería y la amenaza. 

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